Mirna_ValdesLa que no tiene nombre… la invisible. La ofrenda, los altares y nuestra relación con la descarnada, son los únicos testimonios que nos quedan como posibilidad de conocimiento y resistencia de sucumbir ante el mundo moderno que se derrumba.
Mi pieza habla de la doble violencia que es ejercida desde todos los ámbitos en nuestra sociedad. Y es doble por que el país en general esta sumido en la corrupción y violencia, que solo trae destrucción y muerte. Y en ese torbellino de maldad que nos asfixia, las mujeres somos doblemente violentadas.
“El deseo de transformación y trascendencia se oculta en las cosas, en los objetos perdidos, negados por la historia y su memoria.”

Mirna Valdés V.

 

 

CARTEL OFRENDA PARA LAS AUSENTES

OFRENDA PARA LAS AUSENTES

“De las cosas que toco y miro,
sálvenme del amor y de mis
padres muertos,
sálvenme de este no-ser
en perpetua agonía”
                           José Revueltas

 

Hoy, cuando la vida no vale nada, cuando la muerte se materializa brutalmente ante nuestros ojos adoptando inesperadas connotaciones, nuestro ser mexicano deduce que el Tamoanchán o Tlalocan, verdaderamente existieron y existen aquí, en el corazón.

Aquí en este lugar llamado México, aquí donde día a día resistimos la amenaza de ser arrasados por la narcocultura que sólo encierra destrucción y muerte.

Ese árbol, Tamoanchán, ese lugar, Tlalocan, traen a la memoria a los que alguna vez estuvieron entre nosotros, compartiendo alegrías y penurias, aquellos que se esforzaron por ser dignamente humanos y que lucharon por transformar el mundo con ideales de igualdad, justicia, amor y paz.

Queremos recordar en estos días a las mujeres que han sido víctimas por la violencia de género y señalar que “México se ha convertido en un sitio (doblemente) hostil para las mujeres. 3.892 han sido brutalmente asesinadas durante 2012 y 2013 —más de cinco al día—, de acuerdo con el último reporte del Observatorio Ciudadano Nacional contra el Feminicidio, que es una asociación integrada por 49 organizaciones de derechos humanos. Y dice que: “El país ha sido incapaz de garantizar el derecho a la vida de las mujeres, como lo establece la Corte Interamericana de Derechos Humanos de 2009, y el reconocimiento del feminicidio se ha convertido en una serie de luchas sin ninguna victoria para los familiares de las víctimas.”
Dentro de estas estadísticas, que en su mayor parte son del Estado de México, Ciudad Juárez y Veracruz se encuentra el caso del cuádruple feminicidio cometido el 31 de Julio pasado, en la Colonia Narvarte del Distrito Federal, donde perdiera la vida Alejandra Olivia Negrete Avilés quién tenía 40 años, era madre, abuela y una “guerrera”. “Su vida valía tanto como la de otros”, dice su hermana Diana, a raíz del discurso oficialista que replicaron los medios llamándola “la doméstica”.

Yesenia Quiroz Alfaro de 18 años originaria de Michoacán, quien cursaba estudios de imagen y maquillaje.

Mile Virginia Martín 29 años originaria de Bogotá, Colombia. De profesión, modelo.

Nadia Dominique Vera Pérez de 32 años, originaria de Chiapas. Antropóloga social egresada de la Universidad Veracruzana y defensora de derechos humanos, activista, productora, poeta, promotora, bailarina y escritora.

Rubén Espinoza de 32 años, originario del D.F. Fotoperiodista que ejerció su profesión durante siete años en el Estado de Veracruz. Se especializó en movimientos sociales y comenzó a denunciar abierta y públicamente los crímenes contra los periodistas, entre ellos, el asesinato de su compañera en Proceso Regina Martínez.

Hoy, en estos tiempos, en este lugar donde hemos elegido para hacer útil nuestra existencia, a nuestra manera, un grupo de artistas preocupadas por la violencia de género que lastima a la sociedad mexicana, acudimos al llamado del colectivo de artistas plásticas Las Profanas para ofrendar nuestro trabajo a todas las mujeres que han fallecido o han sido desaparecidas por causa de la violencia e impunidad que impera en nuestro país.
Artistas participantes: Rosa Borras, Dolores Ochoa, Josefina Ochoa, Gyna Silva y Mirna V. Viveros. Los músicos Julia López y Fabio Ramírez, así como también María Nogueira, Lucero Martínez y Angélica Saldaña (Danza) y Constanza López, ceramista.

 

 

 

 

 

 

 

 

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